07 Sep

Claves de mantenimiento de los parques infantiles de interior: revisiones semanales y diarias

Como comentábamos en el artículo anterior, para hablar de seguridad en nuestro parque infantil de interior, hay que llevar un control y cuidado continuo de las instalaciones. Para ello, cada uno de los componentes necesita inspecciones y mantenimiento específico que se realizará con la periodicidad necesaria. En este post hablaremos de los componentes que requieren de periodos de inspección más cortos, es decir, de revisiones diarias y semanales.

Los componentes que requieren un mantenimiento e inspección semanal son:

Las fijaciones metálicas:

Estos cáncamos, mosquetones, varillas y ganchos deben estar en buenas condiciones sin ningún tipo de desgastes y sin indicios de oxidación o podredumbre. Los bordes también deberán estar en buenas condiciones sin superficies cortantes o punzantes. En el caso contrario deberán sustituirse por unos nuevos originales y asegurarlos al máximo apretándolos si fuera necesario.

El suelo acolchado y figuras de espuma:

Su limpieza se realizara con una fregona, muy bien escurrida, con agua tibia y jabón desinfectante especial. Después deberá secarse perfectamente con un trapo para evitar la aparición de manchas negruzcas por humedad que serán imposibles de eliminar después. En el caso de que la suciedad no sea severa podremos pasar simplemente el aspirador o una bayeta con productos no tóxicos para la limpieza de vinilo antiestático y antideslizante.

Una vez evaluado el nivel de deterioro, que puede ser mayor o menor en función de su proximidad con juegos muy activos o zonas de mucho tránsito, se soldarán los suelos que no se encuentren muy deteriorados. Los que no tengan posibilidad de reparación deberán sustituirse por unos nuevos.

El policarbonato:

Se trata de un material de gran transparencia y altísima resistencia al impacto utilizado para la fabricación de todos los componentes rígidos transparentes de nuestro parque. Los elementos compuestos de este material no podrán presentar fisuras que comprometan su integridad. Para su limpieza utilice una esponja blanda, un trapo de lana o un cuero limpiacristales con agua tibia y unas gotas de jabón neutro y posteriormente aclárelo.

El poliestireno:

Al igual que el policarbonato deberá limpiarse con una esponja suave y agua tibia, ya que si no se degradará perdiendo todas sus cualidades físicas y aumentando su fragilidad. Además, este material no podrá ser expuesto directamente a la luz natural ni a fuentes intensas de calor, por lo que no podrá colocarse en parques exteriores.

El polietileno:

Al tratarse de un material altamente resistente, de fácil manipulación, completamente inócuo y con gran poder deslizante se utiliza en la fabricación de la mayoría de los elementos plásticos del parque. La limpieza se realizara mediante agua templada con detergente líquido neutro, y una esponja blanda o un trapo de lana, para después enjuagar y secar. En el caso de superficies deslizantes, como los toboganes, se podrá aplicar un spray de silicona antiestático para facilitar el deslizamiento.

Pelotas gigantes:

Las precauciones necesarias son las de mantenerlas limpias, no hincharlas en exceso y no arrimarlas a fuentes de calor ni objetos punzantes. Utilizaremos un trapo ligeramente humedecido en agua tibia y jabón desinfectante especial para su limpieza, además de un aclarado y secado posteriores. En el caso de que la suciedad no sea severa podremos proceder pasando simplemente una bayeta impregnada con productos no tóxicos y abrillantador para superficies de vinilo.

Por otro lado están dos compontes que requieren un mantenimiento semanal o diario dependiendo del uso y las exigencias del parque:

Red de protección:

A medida que pasa el tiempo, debido a la composición de su material, esta red puede sufrir cambios en su estructura interna, destensándose ligeramente, debido a la humedad o los cambios de temperatura, por lo que es aconsejable llevar un control visual diario y asegurarse de que no se haya producido ningún deterioro en la estructura.

Esta estructura tiene una esperanza de vida de entre 4 y 5 años notándose los primeros síntomas de vejez con la pérdida de color y más tarde con la aparición de pequeñas fibras deshilachadas a lo largo de la cuerda de la red. En cuanto estos defectos empiecen a ser visibles habrá que sustituirla por una nueva.

Fibra de vidrio:

Este material en ningún caso deberá estar expuesto directamente al contacto con los niños, por lo que desde la fábrica se le da un tratamiento especial. Observe que no existan roturas o desgastes. En el caso de que los hubiera deberá repararlos de forma inmediata con masilla de carrocero teñida del color de su pieza y un peróxido catalizador.

Todas estas revisiones y controles aseguran que nuestro parque infantil sea un lugar idóneo para que los más pequeños puedan disfrutar sin riesgos.

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