03 May

Inspección de parques infantiles con personal cualificado

Como comentábamos en artículos anteriores el correcto funcionamiento del parque y su seguridad se basan en el mantenimiento e inspecciones rutinarias del mismo, que estarán contempladas en el planning y que deberán estar basadas en la recomendación del fabricante. Según esta recomendación nos encontramos con tres tipos de inspecciones imprescindibles para nuestra área de juego: La inspección visual, la funcional y la principal anual.

En cuanto a la primera, trataremos de evaluar, mediante una inspección visual en profundidad, los deterioros en el área de juego ocasionados por el uso del equipo, acciones vandálicas o por efectos de los agentes climatológicos; para ello, en el caso de parques exteriores, deberemos revisar también la temperatura de las superficies de juego con zonas expuestas al sol, para evitar posibles accidentes como quemaduras.

La periodicidad deberá estar entre los 2 o 3 días e incluso diaria en determinados casos, pero nunca superior a los 30 días. Además, cada vez que que lleve a cabo esta inspección se deberá rellenar e archivar la ficha pertinente creada para su registro.

En segundo lugar, tenemos la inspección funcional, con la que trataremos de comprobar el correcto funcionamiento de todos los elementos que componen el área de juego: anclajes, estado de las piezas, desgastes, mantenimiento de niveles, estado de los componentes … Esta comprobación se realizará con una frecuencia de entre 1 y 3 meses.

Aquí se hará hincapié en los problemas de podredumbre y oxigenación que puedan existir y en especial en el estado de las piezas adheridas a las paredes o suelos. Al igual que con el resto, se deberá rellenar el parte de inspección correspondiente suministrado por el fabricante, añadiendo todo aquello que pudiera comprometer la seguridad del parque en las hojas adicionales que se adjuntan.

Por último, la inspección principal anual tiene la finalidad es comprobar la seguridad de las fijaciones, las superficies, los recubrimientos y la aparición de corrosión o podredumbre en los equipos. Debe hacerse al menos una vez al año, en fechas similares a la última inspección funcional.

Es recomendable que la persona o entidad que lleve a cabo estas tareas de inspección este acreditada para tal efecto y sea ajena a las infraestructuras del parque, ya que podrá aportar una información complementaria y objetiva lo que contribuirá a una mejora continua en la gestión y la seguridad del área de juego.

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